Language certificates

We live in a world where short 15 or 30-day language exam courses in a foreign country are bought. Perhaps the most serious thing isn´t that this practice exists but the fact that students believe that the only effective way of learning a language is by paying a specific amount of money to get a language certificate in 15 days. What is worrying is to come to believe, as some students do,that the really important thing is to have the certificate that gives credit to our knowledge of  a language because that way, and only that way, we will learn the language and will feel able to communicate in it. My question, then, is: What do language exams represent in our society and what role do they play in language learning?

The first thing that comes to mind is the word “business”. All that surrounds language exams, with some exceptions, seems to be turning into a business. They try to convince students that in a month or, sometimes, even less time they can learn enough to be able to pass an exam. It´s no longer about learning the language or being able to communicate in it but, as many say so in Spain, “sacarse el First” o “sacarse el B1” in the shortest time possible.

Of course, all this business on behalf of the academies, language centres, travel agencies, etc. would not exist if it weren´t for the need to pass a specific exam to submit this certification to a university, training centre or company. Each time more and more institutions establish as a requirement that their students or employees have a certificate that confirms their knowledge of a specific language, specially English, which has become the international language par excellence.

The truth is there is nothing wrong about estimulating or motivating students to pass a specific exam if this one contributes to learning the language in question, that is to say, if students obtain benefits from the exam preparation, if that exam helps them to learn the language in an effective way and to communicate in it.

However, not every student and teacher consider this to be important and a great percentage of students see exams as the result to get and the means at the same time, without giving importance to the language learning process, which should be the most important thing to take into account.

Another point to highlight, which is connected with the previous one, is the speed in learning, as if it was actually possible to learn a language in a few days. The fact is that this is what certain academies, agencies and learning centres are trying to sell, and this is what a big number of students want to believe. Unfortunately or fortunately, depending on how you look at it, language learning requires time and patience, time and slowness. As I expressed it in another article related with the importance of slowness in language learning, we need time to be able to create more comprehensible and, therefore, more lasting meanings.

To conclude, and as I have already mentioned it before, both language teaching professionals and students should check their representations about teaching-learning a foreign language. Maybe this way they can start giving importance to the road we walk towards and through learning, to slowness and to an effective and lifelong learning.

SPANISH VERSION:

Vivimos en un mundo donde se compran cursos cortos, a veces de hasta 15 días o de un mes, en países de habla inglesa para prepararse para rendir un examen de inglés. Tal vez lo más grave no sea que esa práctica exista, sino que los alumnos crean que la única manera efectiva de aprender una lengua sea pagando cierta cantidad de dinero para obtener un título de lenguas en 15 días. Lo grave es que se llegue a creer, como algunos lo hacen, que lo realmente importante es tener el título que acredite nuestro conocimiento de un idioma porque de esa manera, y solo de esa manera, aprenderemos la lengua o nos sentiremos capacitados para comunicarnos en ella. Mi pregunta, entonces, es: ¿Qué representan los exámenes de lenguas en nuestra sociedad y qué papel juegan en el aprendizaje de una lengua?

Lo primero que viene a mi mente es la palabra “negocio”. Todo lo respectivo a los exámenes de lenguas extranjeras, con algunas excepciones, parece estar convirtiéndose en un negocio. Intentan convencer a los alumnos que en un mes o, a veces, inclusive en menos tiempo, pueden aprender lo suficiente como para poder aprobar un examen. Ya no se trata de aprender una lengua ni de llegar a comunicarse en ella, sino de, como muchos lo expresan en España, “sacarse el First” o de “sacarse el B1” en el más corto tiempo posible.

Claro que todo este negocio por parte de las academias, centros de idiomas, agencias de viaje, etc. no existiría si no existiese la necesidad de pasar un examen específico para poder presentar esa acreditación en una universidad, colegio, centro de formación o empresa. Cada vez más instituciones establecen como requisito que los estudiantes o trabajadores tengan un certificado que acredite su conocimiento de cierto idioma, sobre todo, el del inglés, que se ha convertido en la lengua internacional por excelencia.

Lo cierto es que no hay nada malo en estimular y motivar a los alumnos para que rindan cierto examen, si este contribuye al aprendizaje de la lengua en cuestión, es decir, si los alumnos obtienen beneficios de la preparación para el examen, si dicho examen les ayuda a aprender la lengua de una manera efectiva y a comunicarse en ella.

Sin embargo, no todos los alumnos y profesores consideran esto importante y, un gran porcentaje, ve al examen como el resultado a conseguir y el medio a la misma vez, sin darle importancia al proceso de aprendizaje de la lengua, que debería ser lo más importante a tener en cuenta.

Otro punto a destacar, y que está conectado con el anterior, es el tema de la rapidez en el aprendizaje, como si fuese realmente posible aprender un idioma en unos pocos días. Lo cierto es que es esto lo que intentan vender ciertas academias, agencias y centros de formación y esto es lo que un gran número de alumnos quieren creer. Lamentablemente o afortunadamente, según cómo se lo mire, el aprendizaje de una lengua requiere de tiempo y paciencia, de tiempo y lentitud. Tal como lo expresé en otro artículo conectado con la importancia de la lentitud en el aprendizaje, necesitamos tiempo para poder crear significados más comprensibles y, por lo tanto, más duraderos.

Para finalizar, y como ya lo he mencionado con anterioridad, tanto profesionales de la enseñanza como aprendices deberían revisar sus representaciones acerca de la enseñanza-aprendizaje de una lengua extranjera. Tal vez, de esa manera, comiencen a darle importancia al camino que se recorre hacia y durante el aprendizaje, a la lentitud y a un aprendizaje efectivo y para toda la vida.

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